La expedición de la ley 1257 de noviolencias contra las mujeres es producto de una necesidad que evidencian los hechos y las estadísticas: una de cada tres mujeres es agredida físicamente en Colombia y dos de cada tres es maltratada sicológicamente. Sin embargo los grupos de mujeres que en seis ciudades se preparan como voceras de la ley, insisten en que la normativa se ha logrado gracias al avance de las agrupaciones que en el país surgen y se multiplican construyendo sus aspiraciones, sus subjetividades y su sitio en la vida social.
Ninguna de esas mujeres se define como victima a pesar de que muchas de ellas han padecido violencias e injusticias, y todas, en Cartagena, Bogota, Bucaramanga, Cali, Medellín y Quibdo, encuentran que esta ley es una oportunidad para impulsar una transformación cultural profunda que deje de asumir las violencias contra las mujeres como algo natural y justificable.
Claro que se presento una coincidencia histórica importante. Se conformo una bancada de mujeres en el Congreso de la Republica, que pese a las divergencias ideológicas de sus integrantes, logro con el impulso de feministas organizadas, sacar adelante la ley.
Y este año la ley empezó a caminar, y en su recorrido las mujeres van perfilando sus prioridades.
En Bogotá, las mujeres hicieron énfasis en la responsabilidad de los medios de comunicación frente al tema de violencias contra las mujeres. Es necesario que los medios entiendan su responsabilidad a la hora de impulsar transformaciones culturales, que regulen sus contenidos, que detengan sus mensajes sexistas, que no minimicen ni justifiquen las discriminaciones, que no impulsen las violencias. Todo esto sin caer en la censura de prensa tan proclive en tiempos autoritarios, tan fácil para los poderes de zurriago y camándula. Debates a desarrollar con periodistas y facultades de comunicación, tema indispensable en la agenda informativa, reto ciudadano.
En Cartagena el interés lo centralizo la conciliación de los delitos de violencias. ¿Cómo es posible que si los delitos de violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaría ya no son de interés privado sino público, y en consecuencia ya no es sólo la persona agredida quien puede denunciar sino cualquier persona, lo que quiere decir que no requiere querella de parte, y ademas si se consideran los derechos de las mujeres como derechos humanos y por lo tanto el Estado tiene que se su garante, entones, cómo pueden ser conciliables?
La ley avanza en que ahora no es obligatorio asistir a las audiencias de conciliación, pero continúa siendo posible la conciliación, la mujer agredida puede conciliar con su agresor y detener el proceso. ¿Debemos las mujeres seguir luchando para que algún día la ley considere que estos delitos no sean conciliables? ¿Que la pareja se pueda reconciliar afectivamente, si asi lo desea, pero que los procesos legales continúen?, ¿Hasta qué punto queremos que el Estado se involucre? La discusión presento divergencias…
En Bucaramanga el aumento en la ley de dos tipos de violencia suscito mucho interés, la violencia económica y la patrimonial. Hicieron evidente que la violencia económica dará lugar a que se puedan debatir públicamente megaproyectos que claramente atentan contra la estabilidad de las mujeres: represas, vías, plantaciones, monocultivos…La violencia económica para hablar sobre el despojo de tierras al campesinado, explotaciones mineras, turísticas o portuarias.
Para las mujeres de Cali las estrategias de armonización de la ley con los planes de desarrollo municipales y los comités de política social fueron muy importantes. ¿Cómo posicionar el tema, cómo encontrar recursos, desde dónde hacer las respectivas veedurías?
En las paisas de Medellín, que la ley establezca unos deberes de la familia con las mujeres, ha constituido motivo de gozo. La resignificación de la familia patriarcal y autoritaria, tan típica de su cultura, es leída como una verdadera oportunidad cultural. La ley propugna por el respeto de la autonomía de las mujeres en sus familias, “nos devuelve la dignidad en la familia”, la ley avanza sobre tradiciones que se tratan de sostener a toda costa.
En todas las ciudades y con distintos énfasis, las voceras enriquecen y dimensionan la ley. La ley se ha echado a andar. El programa Mujeres y Violencias, Cordaid-Synergia
LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ES DELITO. NADIE LA PUEDE JUSTIFICAR.
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